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miércoles, 2 de octubre de 2013

Por todo esto y alguna cosa más, no dejaría de ser educadora social...


DETONACIÓN

Yo corro, me encanta correr, siempre me ha gustado hacer deporte, pero ahora sobre todo, corro.
Comencé hace más o menos un año a hacerlo de forma continuada, empecé sin más, salía de casa y corría, cada vez más tiempo, más días, todos los días, sin pensar, pensando, para olvidar, para recordar, para buscar algo o para perderlo… daba igual, salía y corría.
A medida que avanzaban los días la emoción antes de salir a correr iba en aumento, el momento de cambiarme de ropa y calzarme las zapatillas era un momento vibrante, feliz, sencillo sin más, la música a todo volumen y a bailar como una loca mientras me colocaba la gorra, los cascos y me miraba al espejo ilusionada ante la idea de salir a correr, en ese momento los ojos me brillan.
En ocasiones cuando el cuerpo no te responde o cuando el cansancio, los problemas o las frustraciones se agolpan en tus piernas, y parece que no puedes más, siempre te preguntas el porqué lo haces, que necesidad tienes de correr (si no te persigue nadie, como dice una buena amiga), que ganas con todo esto… pero eso se pasa, se va, se evapora y casi al instante aparece una nueva sonrisa, una nueva fuerza que te devuelve a la carrera, incluso te hace creer que eres mucho más ligera.
Y no, no me he equivocado, se que no celebramos el día del corredor.

DEFLAGRACIÓN

Yo soy educadora social, me encanta, creo que siempre me ha gustado e incluso antes de que supiera que significaba exactamente.
Comencé hace más o menos 18 años , por poner una fecha, cuando de la mano de mis monitores y mis compañeros “del clan de los 7” del grupo scout de mi barrio, descubrimos que era eso de participar de forma activa en la vida comunitaria de nuestra ciudad, el servicio a nuestros vecinos, la realización de proyectos colaborativos para provocar pequeñas transformaciones en nuestro entorno. Tuvimos la oportunidad de ser rebeldes, inconformistas, críticos, nos facilitaron experiencias reales de aprendizaje, pero no cualquier tipo de experiencias, esas experiencias de las que nos habla Jorge Larrosa “esa experiencia que no se puede transmitir mecánicamente, que a nadie se le puede ahorrar, algo que nos forma o nos transforma, que no es dogma, que es novedosa, aunque no sea algo que acontece por primera vez”
A medida que avanzaban los años la emoción por todo ese mundo de militancia social (así nos gustaba definirlo), iba en aumento, necesitábamos conocer más gente como nosotros, más jóvenes locos convencidos en el poder de la ciudadanía enredada, implicada en la vida política, en definitiva comprometidos con su día a día. Ese momento de vivenciar aquellos primeros encierros en un pleno municipal, de participar en organismos de representación juvenil, esos nervios detrás de una pancarta al cortar una calle, alguna discusión con tus padres por aquel encierro que acabo mal y por tantas horas robadas a los estudios, en todos esos momentos siempre me brillaron los ojos.
En ocasiones cuando la sociedad aparece ante tus ojos más fragmentada que nunca, más desigual, más injusta, te preguntas el porqué lo haces, que necesidad tienes de seguir intentándolo, que ganas con todo esto… pero siempre aparece una sonrisa de un compañero, de muchos compañeros, que lo viven igual que tú, la mirada de un desconocido al que sabes que puedes acompañar, un joven al que el sistema se empeña en desahuciar de un futuro prometedor, una caricia, un guiño, un susurro, un grito que te despierta, un silencio que te atraviesa, una nueva fuerza que te devuelve a tu profesión, incluso te hace creer, que estas cerca de ese horizonte “Galeano”.

EXPLOSIÓN

Todo lo dicho anteriormente alimenta cada día mi vocación, pero para llegar a ser una profesional en este ámbito me he tenido que formar, y seguir haciéndolo cada día, en una profesión que aún sigue en construcción en un proceso abierto, dinámico y dialéctico.
¿Pero qué ocurre cuando nos encontramos con uno de esos momentos que facilitan nuestra desprofesionalización?
  • Un Estado que privatiza y recorta en gastos sociales básicos de atención primaria, sanidad y educación, cuyas políticas sociales se basan en la mercantilización de servicios donde solo importan resultados cuantitativos marcados por la terminología empresarial.
  • Un mercado que genera más que nunca desempleo y precarización del empleo e incluso un regreso a la imagen de trabajadores fordistas sin ningún tipo de amparo legal. Con una proletarización del sector de lo social con un regreso al voluntarismo y al asistencialismo basado en las antiguas concepciones cristianas de caridad y beneficencia.
  • Una formación dirigida a la gestión y a la eficiencia de los educadores. La universidad también puede alejarnos de este proceso de profesionalización si solo se preocupa como decía Saramago por complacer las exigencias del mercado.
Ocurre el movimiento, la acción, la práctica, la investigación, la colaboración, la co-creación, lo común, la red... 
Esta es mi profesión, profesión, que hoy más que nunca, debe estar presente en las calles, en los espacios públicos que son de la ciudadanía, hoy más que nunca debemos desplegar nuestro buen hacer para generar contextos llenos de experiencias de aprendizaje, y sumarnos a aquellos que la propia ciudadanía pone en marcha en un mundo de construcción de inteligencias colectivas. Retomar las bases de esta, nuestra profesión, para caminar juntos hacia ese horizonte que tanto me gusta, y al que lo llamo cariñosamente horizonte Galeano.


ONDA EXPANSIVA:

  • No dejaría nunca de ser educadora social porque....es mi estilo d vida @vickysonrie
  • Porque... lo de educar lo llevo calado hasta los huesos!!!. Ana jpj.
  • "No dejaría nunca de ser educadora social porqué en esta profesión he encontrado todos los saberes y conocimientos necesarios que tanto en esta vida he buscado..” @sandracarrill23
  • "No dejaría nunca de ser Educadora Social porque más que una profesión es una forma de vivir y crecer tras cada pequeña cosa que hago" @Lau7Ct
  • "No dejaría nunca de ser educadora social porqué... dejaría de ser, convirtiéndome en un tipo de persona distinta a las que creen que el cambio en el mundo es seguro". Trujillo Rosalía.
  • "No dejaría nunca de ser educadora social porque.....me ayuda a ser feliz sabiendo que puedo ayudar a cambiar un poquito el mundo" .Isa Ruiz.
  • "No dejaría nunca de ser Educadora Social porque... perdería todo el bienestar que se puede ganar en cada paso que damos y en cada acción que ponemos en práctica dedicándonos a ello. “Es inigualable e indescriptible". Sandra Castellanos.
  • Porque esta profesión tiene implícito el compromiso y la vocación conlleva una ilusión infinita. Anónimo.
  • Porque... quiero demostrar lo que valemos y que podemos llegar donde queramos y porque … somos capaces de realizar investigación!!! Carmen María Durá.
  • Porque si tengo claro algo en la vida es que he nacido para esto, porque esto es un modo de vida y es mi forma de vivirla, porque nada mejor que hacer de tu vocación tu profesión, porque cómo bien decía mi madre trabaja de lo que te haga feliz y pregúntate cada día si lo que haces te encamina a lo quieres ser. @anaabel8
Gracias por vuestra colaboración.

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