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viernes, 2 de octubre de 2015

Especialmente personal


"La educación social en la esfera pública. El reconocimiento social de la profesión"


A pesar de mi propia condición como ser tendente al pesimismo, quiero comenzar esta reflexión, especialmente personal, con una gran felicitación colectiva por estos 20 años de Educación Social en los que se ha trabajado duro por un reconocimiento social de la de la misma. Creo que se ha hecho un gran trabajo y que somos muchos los que seguimos empeñados en poner en valor lo que somos, lo que hacemos y lo que queremos lograr como profesión esencialmente transformadora.

Dicho lo cual...



Seguimos en un momento en el que las políticas sociales van encaminadas a una disminución de las funciones y actividades por parte del Estado fomentando la delegación y privatización de sus recursos amenazando la supervivencia de las conquistas más universales del Estado de Bienestar. Ante este escenario siento que las reflexiones sobre las cuestiones ideológicas vinculadas directamente con nuestra práctica se tornan excesivamente superficiales, convirtiendo la neutralidad es una especie de valor añadido a la labor que realizamos.

Con todo, los componentes culturales, ideológicos y sociopolíticos están siempre presentes en nuestra práctica, y más aún si queremos ejercer nuestra profesión desde principios críticos y reflexivos, orientados a mejoras que tomen como soporte los procesos de cambio social.  Necesitamos procesos de formación en los que se profesionalice más tendiendo a la justicia, la solidaridad, la tolerancia y el consenso, y no hacia la lógica de mercado que provoca el predominio de unos pocos a costa del avasallamiento de muchos. Y es por esto que es necesario tomar el rumbo hacia una formación que nos ayude a mejorar nuestras acciones educativas y lograr así nuevos valores, una nueva ética que posibilite el surgir de una nueva ciudadanía, ética que nos ayude a responder a la pregunta ¿Cómo se siente convocada nuestra profesión ante la construcción de una nueva ciudadanía? 

La toma de conciencia frente a lo que vivimos y ante lo que se avecina, será el desafío que la ciudadanía deberá enfrentar, no solo para la educación social, para ello, nuestras armas seguirán siendo aquellas que nos debe entregar la educación: capacidad de asumir la realidad, reflexionar críticamente sobre ella, decidir con autonomía intelectual y todo esto sustentado en valores construidos desde una posición ética y política (Mella,  2003) y aquí ha estado, está y tendrá que seguir siendo y estando la educación social.


Gracias de nuevo al CEESC por contar conmigo para esta bonita iniciativa del carnaval de blogs. Compañeros, como siempre ha sido un placer. Feliz día de la #EducaciónSocial #EdusoDay2015 #DiaES


En el siguiente enlace podéis encontrar el listado de blogs que han participado en la celebración de este día tan especial para la profesión http://linkis.com/blogspot.com.es/C1WMA

Referencias:
Mella Garay, E. (2003). The Education in a society of Knowledge and risk. Revista Enfoques Educacionales, 5 (1), 107-114. http://www.facso.uchile.cl/publicaciones/enfoques/07/Mella_LaEducacionenlaSociedaddelConocyelCambio.pdf



jueves, 2 de octubre de 2014

"En bragas"

Reconozco que mi primer pensamiento ha sido, ¿aún nos seguimos preguntando este tipo de cosas? Entonces, es que aún “estamos en bragas" como profesión.

Pero ya se sabe que este tipo de preguntas suelen llevar gato encerrado, no son tan sencillas como parecen, y nos podemos encontrar con una respuesta diferente de cada educador social a quién se la formules.

Podía comenzar a hablar de las múltiples teorías sobre la naturaleza del ser humano y recordar a grandes pensadores que trataron este tema: Hobbes “el hombre es un lobo para el hombre” Rousseau “el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad la que lo corrompe” Marx “la esencia humana es, en su realidad, el conjunto de relaciones sociales”… pero creo que hoy por hoy a nadie se le escapa que las personas nos construimos día a día y en ese proceso de construcción influyen aspectos genéticos, culturales y sociales… la herencia y el ambiente.

Que pesadez, no es el momento.

Pero en esta exploración de mi respuesta, no puedo dejar de pensar en las conversaciones mantenidas a lo largo de este año en #HablemosEduso. Estas conversaciones, me han servido para seguir “haciéndome” y en las que muchas de ellas se hablaba precisamente de esto, de profesionalización y la necesidad constante de seguir “haciéndonos”  como la que surgió entorno a un post del gran Fernando de La Riva (que nos propuso el también gran Asier Gallastegui) titulado “Cuando las vacas eran gordas, ¿Repolitizarse o qué?”.

Al pensar en este proceso de profesionalización llevado a cabo por la educación social (una profesión relativamente joven y aún en construcción) hemos podido comprobar que no se trata de un proceso lineal, sino un proceso dialéctico de avances y retrocesos, que remite a valores, intereses y objetivos muy diversos, una red compleja de relaciones entre los distintos actores que intervienen en este proceso: el Estado, el mercado, la Universidad, los usuarios, los propios profesionales y otras profesiones con las que se “compite” por una misma jurisdicción laboral, así como los recursos por los que se mide la intervención de los mismos: los profesionales aportan cultura e ideología, las universidades formación, acreditación e investigación, el Estado políticas sociales, el mercado empleo. Pero es en este punto dónde debemos pararnos y referirnos a la caracterización de este modelo como dialéctico y comprensivo ya que las mismas variables que actúan como facilitadoras de profesionalización, también, en ocasiones (y quizás estemos viviendo uno de los grandes momentos de desprofesionalización) facilitan la desprofesionalización:

1º Un Estado que privatiza y recorta en gastos sociales básicos como atención primaria, sanidad y educación, cuyas políticas sociales se basan en la mercantilización de servicios donde solo importan resultados cuantitativos marcados por la terminología empresarial.

2º Un mercado que genera más que nunca desempleo y precarización del empleo, proletización del sector con un regreso al voluntarismo y al asistencialismo basado en las antiguas concepciones sobre caridad y beneficencia.

3º Una formación dirigida a la gestión y a la eficiencia de los educadores. La Universidad también puede alejarnos de este proceso de profesionalización si solo se preocupa, como decía Saramago, por complacer a las exigencias del mercado.

Es por ello que debemos seguir apostando por una formación cercana, pegada a la praxis, del conocimiento formal, especializado y técnico que los educadores sociales necesitan, debemos seguir cuestionándonos que tipo de profesionales queremos llegar a ser y quizás no dejar de preguntarnos nunca si nacemos, o nos hacemos, aunque la respuesta parezca estar clara, aunque nos parezca solo una cuestión llena de obviedades, aunque ello conlleve tener de nuevo la sensación de “estar en bragas”.

Para otro post (que quizás nunca escriba)

            Tenemos que tener presente que nos encontramos en un nuevo escenario, el del aprendizaje a lo largo y ancho de la vida (LifeLong Learning); conocimiento en red, conocimiento distribuido, nuevas profesiones, carreras profesionales más flexibles y dinámicas, un aprendizaje más personalizado, necesidad de formar a aprendices mucho más emancipados … , esto no es solo una cuestión de educadores sociales, ni de profesionales sino de ciudadanía, lo que significa que esto seguirá siendo un continuo “seguir haciéndose” de ahí que una de las palabras que más me gusta escuchar últimamente sea la de “hacedores”.


Muchas gracias de nuevo al CEESC por invitarme a participar de este carnaval de blogs con motivo del día de la educación Social (#EdusoDay2014 #DiaEs)